En Femme…nino

Porque la "F" no solo es género


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Van y vienen…

Así como vienen se van… por eso hay que aprovecharlos.

Los años pasan y aunque producen nostalgia, también van acompañados de alegrías, logros, fracasos, tristezas… pero llenos de aprendizaje.

Cada año que termina es una nueva oportunidad para volver a empezar. Para reinventarse, para revivir.

Regularmente hacemos un recuento de las cosas que hicimos, las que quedaron pendientes, de las que se nos olvidaron… y también reflexionamos sobre en qué punto de la vida nos encontramos, ¿qué nos queda por hacer? ¿en qué hemos fallado? ¿qué hemos hecho bien?.

Cuando yo era pequeña no entendía porqué la gente siempre deseaba salud. No lograba entender el significado de ello. El tiempo obviamente me lo hizo entender a la mala. Por ello el resumen de mi año es simplemente: GRACIAS.

Salud para tener vida. Salud para ser feliz. Salud para poder empezar otro día más. Salud para disfrutar.

Gracias por los aprendizajes, por las caídas, por las levantadas, por llorar y por reír. Este 2014 fue un gran año, y estoy segura que el que viene será mejor. Así sea, así será.

¡Feliz año Femmes…! vamos por mucho más en el 2015 ¡No se lo pierdan, y formen parte de nosotras!

F… es muchísimo más que un género

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Mateo

Por Lorena Sama

-Señorita, estoy buscando a mi esposa, Lorena Rhôné, necesito saber si ya dio a luz, por favor, dígame que está pasando.

-No le escucho muy bien señor, pero aquí no está registrada ninguna señora Rhôné. Se oye mucho ruido, ¿puede repetir por favor?

-Le digo que sí esta ahí. ¡Mierda!, no oigo nada, señorita, estoy en un avión y necesito saber de mi esposa, por favor…¿me escucha? Mi esposa es mexicana, está ahí sola.

-No pasa bien la llamada señor, le voy a comunicar a maternidad.

-No señorita, solo dígame si mi esposa…qué pasa, no oigo nada, ¡ya se cortó esta porquería!

Ese, es mi esposo. Tratando de comunicarse al hospital de Saint Cloud, cerca de Paris.

La llegada de Mateo está prevista el 30 de julio de 2002.

Nuestro primer bebé. El más querido y esperado.

Llevamos cuatro años añorando este momento. Un momento perfecto, mágico.

Solo que hoy es 25 de junio. Y estoy sola. Y cuando digo sola, quiero decir S-O-L-A.

Olivier está en un viaje de negocios en México (cuando le dijo a su jefe que no quería ir su respuesta fue: pero si faltan casi dos meses…¿qué puede pasar? estás nervioso porque es tu primero, pero créeme, puedes ir y venir sin problema, solo vas a estar fuera diez días).

Tampoco tengo familia aquí. Mi mamá llega dentro de un mes, ya tiene su boleto para venir a ayudarme. Mis suegros están en Reims.

Es martes. Son las seis y media.

Cómo todas las mañanas, me despierto temprano con unas ganas inmensas de hacer pipí. Hasta ahí nada anormal. Voy al baño y hago lo que tengo que hacer. Pero no termino…parece que hubiera tomado litros y litros de agua porque cuando me levanto sigue saliendo liquido. Me limpio como puedo y me subo la pijama.

Dos minutos después está empapada.

Trato de calmarme. ¿Qué puede estar pasando? Leí libros durante mi embarazo, pero no soy ninguna experta (cómo me hubiera gustado que en esa época existiera un grupo como el de mamás Latinas en Francia para no sentirme tan perdida…). Y pensar que mis clases de prenatal las empezaba mañana…

Me meto a bañar para tranquilizarme. Me pongo unos pants y una playera.

Cinco minutos después estoy otra vez empapada.

Mi corazón empieza a latir a mil por hora. Tengo el celular de mi ginecóloga, así es que la llamo para explicarle lo que está pasando y saber si la puedo ir a ver más tarde.

-¿Más tarde? Nada de más tarde, tomas tus cosas y te vas directo al hospital. Se te rompió la fuente. No puedes esperar más. Pide un taxi y vete. Me llamas de allá.

Me cuelga inmediatamente.

Pide un taxi y vete. ¿Eso dijo? Y qué tome mis cosas. ¿Qué cosas? No tengo nada listo, por supuesto no mis cosas, y la ropita de Mateo la compré, pero no está lavada.

Bueno, quizá no es nada serio y solo me dijo que fuera al hospital para que me revisen. No sé…pero qué, ¿y si me tengo que quedar qué? No me puedo quedar y tener un bebé sola. No. Piensa. Tranquila. Todo va a estar bien. Todavía falta más de un mes para que sea la fecha. Esto no está pasando…. Le llamo a Olivier para avisarle y me voy. ¿Pero para qué lo preocupo? ¿qué va a hacer él a las doce de la noche? No bueno. Es el papá. Tiene que saber lo que está pasando. Sí, le hablo y ya veremos. Tengo Miedo. ¡Tengo MUCHO miedo! Respira, así cómo has visto en la tele, ffff, ffff, cierra los ojos, ffff, ffff, ahora inspira profundo. ¡Carajo, qué estoy haciendo! La doctora me dijo que me fuera ahorita. Ahorita es AHORITA. Ya, le marco.

-Hotel La Casona buenas noches, le atiende Margarita, ¿en qué puedo servirle?

-Señorita, por favor, comuníqueme con la habitación 21.

-Enseguida.

Suena el timbre del teléfono. Una, dos, tres…diez veces. Mi ritmo cardiaco no va a poder soportar este martirio…Voy a colgar cuando una voz de ultratumba contesta:

-Oui, Allo ?

-¡Amor, soy yo. Perdí la fuente y me tengo que ir al hospital. Le hablé a la doctora y me dijo que me fuera ahorita, que no puedo dejar pasar más tiempo, que pida un taxi y me vaya. Te aviso solo para que sepas que me tengo que ir ya. Estoy super nerviosa, pero quería avisarte!

-Quoi ? Attends. Lo ? C’est toi ? Pero qué pasa….no te entiendo nada, estaba completamente dormido, ¡¿qué estás diciendo?! ¿Qué se te rompió la fuente? ¿Qué fuente? ¿En dónde hay una fuente? Y ¡¿por qué diablos tienes que ir al hospital por eso?! ¡¿Qué es eso?! No te preocupes, no es grave, seguro que no es grave.

-Olivier, entiende. ¡Se rompió LA FUENTE! Estoy empapada. La doctora dijo algo así como “vous avez perdu les eaux” Las aguas, ¡LES EAUX! Ya, ¿ahora si sabes de qué hablo? Por Dios, ¡despierta!

-Les eaux…je vois. No pasa nada. Ve al hospital a que te revisen y diles que tu esposo no está contigo, que voy a tratar de agarrar un vuelo lo antes posible, que por favor traten de esperar a que yo llegue. ¿Tienes contracciones?

-No…nada, no siento nada. Solo estoy mojada como si estuviera haciendo pipí sin parar.

-Okay, vete ya, pero no en taxi. Tócale a Vivien y Fabienne, ellos sabrán que hacer, tienen tres hijos. Me llamas del hospital. Yo voy a buscar un avión para irme ya de aquí. Je t’aime ma cherie. Il n’ya pas de quoi s’inquiéter. Tout va bien se passer, tu verras.

-Si, claro. Me voy. Te llamo luego. Te amo.

Olivier siempre dice lo mismo. No es grave. No conozco a una persona más tranquila que él en los momentos de emergencia. ¿No es grave? ¡Estoy a punto de tener un bebé sola, en un país que no es el mío, más de un mes antes de la fecha, y, no es grave!

No lo pienso dos veces y llamo a mis vecinos. En cuanto les digo lo que pasa ellos sí que lo toman como una urgencia. Vivien me cuelga y a los dos segundos está tocando mi puerta (cosa que en sí no tiene nada de extraño puesto que son los vecinos de al lado, lo extraño es que yo les haya hablado por teléfono en lugar de salir a tocar el timbre…).

Estaban preparándose para ir a trabajar y dejar a los gemelos en la escuela y a la chiquita en la guardería. Abro y veo a los cinco ahí paraditos frente a mi departamento a medio vestir. Se ven completamente apanicados. Vivien me pide que vaya por mi maleta y que él me lleva, que no me preocupe. Cuando le digo que no tengo ninguna maleta preparada casi le da el patatús. ¡¿Pero vas a tener un bebé, te das cuenta?! Yo le digo que todavía falta más de un mes, qué no estoy lista. Pues lista o no lista vas a tener un bebé. Hoy. Perdiste las aguas, con eso no se juega.

Mientras Vivien acaba de vestirse, Fabienne corre y llena una bolsa de plástico con ropa de sus hijos. Me la entrega, cierro la puerta de mi departamento sin preocuparme cómo se va a ir ella a trabajar y cómo va a ir a dejar a sus hijos si nos llevamos su coche. No puedo pensar en nada. Estoy como hipnotizada.

Así es que así, sin maleta para mí, con una bolsa llena de ropa ajena para Mateo, en el coche de mi vecino, me voy al hospital para vivir el momento más importante de mi vida.

Llegamos cinco minutos después (por suerte vivimos muy cerca). Vivien encuentra estacionamiento al lado de las urgencias de maternidad. Se baja conmigo, me acompaña y explica a la señorita enfermera que está ahí en la entrada que perdí las aguas, como ellos dicen, y que aquí estoy. Empieza el papeleo y yo callada, ida, perdida. Completamente perdida. Vivien contestando por mí, haciéndome preguntas cuando no sabe qué contestar. Cuando termina el interrogatorio nos quieren llevar a una sala de revisión y Vivien se queda inmóvil sin saber que hacer. La señorita le trata de dar una bata y él le dice que no gracias, que él no va a pasar. Y ella sin entender bien le explica que sí, qué el papá tiene todo el derecho de entrar. Solo que no soy el papá, dice él. Soy el vecino. Y ella me mira, lo mira, nos mira, y me mira de nuevo y en ese momento, ahí en la mitad del pasillo del hospital de Saint Cloud, me empieza a dar un ataque de risa, de esos en que ries y lloras al mismo tiempo y no puedes parar. Y Vivien que es bien francés no entiende nada, y la señorita tampoco y yo entre risas y mocos le explico que sí, es mi vecino, y qué el papá está en México, y qué esto no debería de estar pasando así, y qué no estoy lista y no puedo parar de llorar. De reír y llorar.

Cuando por fin capta la situación, la enfermera la agradece a Vivien su ayuda, me toma del brazo y me lleva a la dichosa sala de revisiones. Vivien se va no sin antes prometerme estar al tanto.

Unos minutos después llega el médico de guardia. Ya para esto me quitaron mi ropa y me pusieron una bata de hospital, de esas azules que se abrochan por atrás y quedas con las nalgas al aire. Mientras me revisa yo le explico ya más tranquila lo que me pidió Olivier. Qué por favor traten de esperarlo, que está haciendo todo lo posible por conseguir un vuelo rapídamente, que seguro mañana llega, etc. etc.

El doctor me ve a los ojos y con mucha seriedad me dice que con papá o sin papá el bebé tiene que nacer hoy, no mañana. Punto.

En ese segundo despierto de golpe de un maravilloso sueño, en dónde estamos los dos, preparados y listos para ser padres, viviendo juntos el nacimiento de nuestro primer hijo, compartiendo la magia, conociendo a nuestro bebé…

Voy a ser mamá. Sola. Y me tengo que poner las pilas.

Le pido el teléfono al médico (al principio no quiere, pero dándose cuenta de la problemática, acepta), le llamo a Olivier y le digo que no podemos esperar, que Mateo va a nacer y que a ver como hace para llegar lo más pronto posible.

El ya está a punto de salir al aeropuerto. Consiguió un vuelo a Nueva York (sí, como lo oyen…a Nueva York…los nervios hacen hacer cosas raras…) y de ahí verá como llega a Paris. Hay muchos vuelos de Nueva York a Paris, ¿qué no?

En fin…ya viene, eso es lo importante.

Cuelgo y me dedico las siguientes horas a prepararme para recibir a mi niño.

Primero que nada reviso la bolsa que amablemente me dio mi querida vecina Fabienne. Dentro hay ropita de niño y de niña, de talla 3, 6 y hasta 9 meses. Nada para un recién nacido. Absolutamente nada.

Antes de empezar a desesperarme otra vez, decido hacer una última llamada. A Baptiste, el hermano de Olivier que estudia en Paris. Me contesta a la primera y le explico la situación. Le pido que venga al hospital por las llaves de mi casa, que vaya a lavar la ropita de Mateo, que pase al Monoprix a comprarme unas pijamas decentes (que no es que las mías sean muy sexys, pero duermo en unas fachas que definitivamente no se prestan para el hospital…aunque de haber sabido lo que para Baptiste era “decente”- un camisón rosa cerrado hasta el cuello y largo hasta el piso, cómo de abuelita mojigata – me hubiera esperado a pedirle a alguien más…) y me traiga todo hoy mismo. Uff…

En lo que llega me pasan a la sala de partos.

No soy una persona miedosa, pero no me gusta sufrir. El doctor me explica que no estoy nada dilatada todavía así es que habrá que esperar. No me pueden poner la epidural hasta que no tenga tres centímetros de dilatación por lo menos.

Espero acostada en la cama con una especie de cinturón en el vientre que mide los latidos del corazón de Mateo. Es todo lo que oigo. Su corazoncito en el monitor y el mío que se quiere salir de mi cuerpo de la emoción.

Las enfermeras pasan de vez en cuando y me platican. Se sienten mal de verme ahí sola. Me dicen que mi vecino ha llamado cada hora, que si no necesito nada.

Las contracciones son cada vez más fuertes. Puedo estar platicando y de repente siento que el dolor me paraliza. Me tengo que agarrar lo más fuerte que puedo de los barrotes de la cama hasta que pasan.

Dos centímetros.

Llega Baptiste y para mi sorpresa lo dejan pasar a la sala de partos. No es el lugar ideal para ver a su cuñado. Créanme. El está súper incomodo, y yo más. Mientras está ahí me dan dos o tres contracciones espeluznantes y me dan ganas de agarrarlo a golpes. Solo quiero que se largue. Si Olivier no está conmigo, no quiero a nadie. Muy amablemente toma las llaves, me pregunta si quiero algo más, a lo que le contesto que no, que cuando tenga las cosas se las deje a alguien afuera y muchas gracias.

Cuando se va ya no aguanto más. Quiero literalmente matar a alguien, o por lo menos hacerle mucho, mucho daño…

Por fin, ya que mi límite está muy, muy cerca, llega el anestesiólogo y, aunque no voy a decir que fue un momento “agradable”, cuando termina su trabajo casi lo agarro a besos.

A partir de ese momento soy feliz. Siento las contracciones, pero no me duelen.

Un centímetro por hora.

A las ocho de la noche estoy lista. Llegan cuatro comadronas, una más jovencita que la otra. Las mismas que vinieron a verme durante el día y que yo tomaba por simples enfermeras recién graduadas. Dos están conmigo y dos más esperando la cabecita de mi bebé.

Tengo que decir que esas cuatro mujeres se merecen el cielo. Su trabajo es más que admirable. A su corta edad dominan sus tareas. Con toda la paciencia y la calma del mundo me explican cómo respirar, qué hacer. Hablan bajito, me animan a seguir. Aún cuando al final siento que pierdo paciencia y empiezo a gritar como parturienta de esos programas de tele que uno ve a veces, ellas siguen igual de tranquilas.

Y por fin nace. Mi bebé adorado. Mientras doy el último pujido veo su cabecita y el resto de su cuerpo salir del mío. Y lloro.

Soy Mamá.

Desde que lo veo lo amo con todas las celulas de mi cuerpo. Sé que ese ser tan pequeñito y frágil ha cambiado mi vida para siempre.

Lo tengo conmigo unos minutos y se lo llevan para revisarlo, pesarlo, lavarlo. Aunque me explican que está muy bien, le tienen que dar trato de “prematuro”, así es que lo ponen en una incubadora y me dicen que me lo traerán al día siguiente, que pasará la noche en observación. Y que mi marido ha tratado varias veces de llamar, que por fin pudo comunicarse desde el avión de Nueva York a Paris y estará en el hospital por la mañana, temprano.

Paso la noche como si estuviera dentro de un espectáculo de fuegos artificiales pero de emociones. Yo soy la pólvora.

A las ocho de la mañana abren la puerta del cuarto. Olivier. Se acerca a la cama con lágrimas en los ojos y sin decir palabra me abraza muy fuerte y me besa. En ese momento entra la enfermera con Mateo. Muy despacito, con mucho cuidado, lo instala en nuestros brazos y se va.

Somos una familia.

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Trabajar o quedarse en casa…. He ahí el dilema

Por Débora Martínez

En este mundo moderno, globalizado y en el cual las mujeres hemos ganado terreno en lo profesional,  pareciera decadente cuestionarnos si debemos trabajar o quedarnos en casa.

Suena a un  tema tan trillado  que todo el mundo parece  tener  la  respuesta correcta, sin embargo recordemos que cada día llegan a este mundo FEMMENINO  nuevas madres y/o esposas que deberán decidir. Yo  tuve mi momento de conflicto; y por “momento”, me refiero a un par de años. Al final decidí quedarme en casa y hoy les comparto los puntos que consideré importantes al momento hacer mi elección.

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  1.  Situación financiera: “¿Y si no nos alcanza?”

Si el ingreso de tu pareja NO es suficiente para cubrir los gastos mínimos indispensables de la familia. Entonces ya ni siquiera es cuestionable. Lo ideal será seguir trabajando. Pero es importante  hacer una evaluación financiera  del beneficio del doble ingreso, por supuesto tendrás la libertad de adquirir  lo necesario para la familia y seguro estarás más relajada en términos financieros, pero también es cierto que muchas mujeres  al trabajar  se dan la libertad de atiborrar las tarjetas de crédito y de realizar gastos que al final terminan anulando el beneficio del ingreso adicional.

Si tu pareja es capaz de proveer  lo suficiente para subsistir, y decides quedarte en casa también deberás comprometerte a un presupuesto. Y  es  importante que conozcas  el valor financiero de quedarse en casa.

 En algún punto  mi economía familiar entró en crisis  y salí en la búsqueda de un trabajo de tiempo completo, no me resultó difícil encontrarlo, sin embargo, al haberme desactivado profesionalmente por  un tiempo, no me fue posible encontrar una vacante con un sueldo elevado;  en esa ocasión mi esposo y yo nos sentamos tranquilamente a hacer números y evaluar lo que era mejor para la familia; descubrimos, que tras descontar los gastos adicionales de:  gasolinas, comidas fuera de casa de ambos, guarderías ( con horario extendido), asistencia en el hogar, y una serie de actividades que se verían comprometidas por mi ausencia en casa; nos quedaba realmente  poco. En aquella ocasión al final era  más “rentable” cancelar algunos gastos  ( bajar el paquete de cable al más barato, cambiar de escuela a los hijos, cancelar  la ayuda en casa etc.).  Y quedarme así yo a cargo de la administración del único ingreso.

 Ya empezaste a decidir ¿no? Sigamos entonces.

 2.  Crianza de lo Hijos, “quiero darles TODO”

Habiendo hijos de por medio la situación siempre será más complicada, en la mayoría de los casos son nuestra razón para querer quedarnos en casa pero al mismo tiempo son también nuestro motivo para querer seguir trabajando, para poder proveer   más y mejor

 Cuando yo me enfrenté a este conflicto hice el siguiente ejercicio, que una buena amiga me sugirió:

Cierra tus ojos y trata de evocar aquel recuerdo más feliz de tu infancia, aquel objeto o situación que te haya  llenado de felicidad y te haya marcado positivamente  …¿Ya?… ¿lista?… bueno pues te tengo una noticia, a excepción de los viajes, en la mayoría de los casos ese “recuerdo feliz” NO está  asociado a la súper escuela trilingüe en la que estudiaron o cuestiones materiales; y difícilmente tiene un precio; En la mayoría de los casos, está asociado a vivencias o momentos compartidos   con algún ser querido.

Así que decidas trabajar o quedarte en casa  preocúpate más por dejar  recuerdos felices, en sus mentes y corazones. Sin importar cualquier medida y/o dosis. Como mi amiga me dijo es poco probable que tu hij@ recuerde en 20 años la marca de zapatos que usaba a los 6  o esos carísimos juguetes que recibía a cada rato, es más probable que recuerde aquel día que volaron un papalote juntos o que organizaron un cita para  platicar o pintarse la uñas.

¿Ya puedes ir  inclinando la balanza? ¿No? Vamos al siguiente punto.

2,1.- Crianza de los hijos “quiero educarlos y disfrutarlos yo”

Si eres de las mujeres que tiene que trabajar porque no les alcanza o quiere trabajar porque quiere darles todo, pero te sientes la peor madre del mundo por  no quedarte en casa,  y te imaginas, te han dicho o te torturas,  pensando que tus hijos se convertirá en drogadictos, vagos o buenos para nada; pues aquí te va mi opinión.

Algunas mamás que se quedan en casa a criar a los hijos piensan que  esto  es sinónimo de:

  1. dejarlos ver la televisión, jugar videojuegos, ipad, ipod o lo que sea todo el tiempo todos los días porque ¡ahh que lata dan!
  2. Consentirlos y dejarlos que hagan su santa voluntad todo el tiempo porque requiere mucho trabajo y esfuerzo disciplinarlos.
  3. Resolverles la vida y hacerles todo, o lo que es lo mismo; seguirlos bañando aunque tenga 20 años porque si no entonces ¿qué clase de madres serían?
  4. Tenerlos bajo régimen militarizado porque así es más fácil educarlos.
  5. Y por ultimo y mi favorito (si es sarcasmo) dejarlos al cuidado de la nana, para así “ser libres” y tener tiempo “para ellas”.

Pues bien para mi quedarme en casa es un trabajo de tiempo completo, he tenido que tomar cursos de disciplina, de nutrición  y hasta de matemáticas  (no es broma)  mi trabajo es sin horario, sin reglas y sin límites, abarca  cualquier área de conocimientos y  requiere un compromiso y una disciplina aun mayor que la que se me  requirió en una oficina. Créeme física y mentalmente es mucho mas agotador.

Si eres de las  mujeres que están dispuestas, tienen la vocación y la disciplina para aceptar este trabajo: ¡Bienvenida!

Pero…Al final los tiempos han cambiado y  la maternidad de tiempo completo no es ni tiene que ser  para todas

Desde mi perspectiva hay mujeres que no tienen las habilidades requeridas para realizar este trabajo con cabalidad, y en esos casos sin culpa, sin remordimientos y sin prejuicios  lo mejor es apoyarse en profesionales expertos en el manejo físico, psicológico y emocional de los pequeños, o lo que es lo mismo guarderías y/o abuelas expertas. Así tu podrás realizar una actividad para la que seguramente estas más que preparada y enfocarte con más calma en proporcionarles a tus hijos el punto 2: “recuerdos felices”.

Pues bien vayamos al último punto

3.-Desarrollo profesional: “Hacer malabares o que se me atrofie el cerebro”

Dejé este punto hasta el final por que cuando repaso la balanza interna, este tema tiende a poner todo en punto neutro.

Si has decidido continuar tu trabajo este no será un punto tan importante en tu balanza, tal vez tu carrera se verá un poco frenada al tratar de combinar familia y profesión, y eventualmente una de estas dos sufrirá tu ausencia,  pero eso inevitablemente sucederá aún siendo hombre. Seguro encontraras un punto de equilibrio.

Si como yo  has decidido quedarte en casa,  de cuando en cuando te azotarán algunas inquietudes ¿Dónde queda toda esa experiencia que adquirí en mis años laborales?, ¿a donde van mis ganas de triunfar y aportar? , ¿Qué pasará conmigo cuando mi principal ocupación se vaya de  casa?

 Yo aún extraño vestirme con ropa formal de oficina,  odio un poco los jeans, las playeras y los flats. Me encanta el glamour del título en una tarjeta de presentación junto al logo de alguna transnacional… (Emoticón carita triste).

Pues bien aunque en lo personal  no  he resuelto este tema  de manera permanente,  si  me mantengo activa profesionalmente,  he pasado por una serie de trabajos de medio tiempo, o que se pueden realizar desde casa,  y aunque aún no he encontrado aquel trabajo que llene por completo mis expectativas de desarrollo profesional,  practico de vez en cuando mis habilidades profesionales, y sigo en una  búsqueda que tarde o temprano dará fruto.

Si esta inquietud te agobia te aseguro que cada día    existen más opciones de trabajos de medio tiempo, ciertamente tu ingreso no será lo que mereces o vales pero como en todo habrás de hacer concesiones.  También existen mujeres emprendedoras como la creadora de este espacio tan FEMMENINO que se arriesgan a encontrar su propio nicho y que lo logran con mucho éxito.

 Al final la cuestión es tomar las riendas de tu vida y amar tu decisión con todo el corazón.

 


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¿ QUE QUEREMOS LAS MUJERES ?

Por Yessica Alanis

Será que debemos hacerles entender a los hombres  que nosotros no hablamos,  no pensamos , como ellos , que casi nunca queremos decir lo que estamos sintiendo , pero es un hecho que queremos ser entendidas , lo cual para ellos muchas veces es todo un mito …

Y bueno tal vez actuamos de esta  manera y díganme si no es cierto:

CUANDO DECIMOS NO ME PASA NADA…en algunas  ocasiones será  cierto pero… la mayoría de las veces cuando tenemos esta respuesta y le sumamos una carita particular, una actitud algo arisca o simplemente estamos diferentes , y esperamos por supuesto LA PREGUNTA  del millón ¿QUE TE PASA ?  a la cual respondemos Nadaaaaaaaaa, lo único que en realidad buscamos es que él se interese porque te pasa algo, y quieres que lo sepa y que mejor aún te diga: cuéntame  qué te pasó, y en caso contrario vendrá la molestia, la tristeza o peor aún una tormenta segura …

CUANDO DECIMOS EN ALGÚN MOMENTO “SÉ SINCERO “…

Y más cuando preguntamos ¿cómo me veo ?, lo más probable es que deseamos muy en el fondo que nos respondan hermosas, princesas, estupenda o algo así, pero el problema es cuando se muestra súper sincero y te dice solo … BIEN

CUANDO DECIMOS … “TRANQUILO DÉJALO ASÍ” y estamos dentro de un tremenda discusión, no es para que se pare el problema sino más bien para RESOLVER EL PROBLEMA… desafortunadamente sabemos que la charla no quedará así, y que en algún momento, futuro inmediato, cercano o lejano dirás lo que te faltó  , ya que tenemos más gigas  de memoria que ellos .

CUANDO DECIMOS EN 5 MINUTO ESTOY LISTA : tú esperas que esta frase tan dicha ,más de ocho mil veces ya la haya entendido, pero no es así , solo es un tiempo imaginario, relativo y ficticio.. en realidad significa … no estoy lista , no he llegado…y luego con una hermosa sonrisa ¿ viste que eran solo cinco minutos ?

PERO AMAMOS A LOS HOMBRES POR ESTAS SIMPLES RAZONES :

  • Porque jamás nos van a entender y aún así lo siguen intentando
  • Porque aún nos encuentran atractivas, cuando nosotras mismas ya no conseguimos creérnoslo
  • Porque saben de ecuaciones, matemáticas, política, pero no saben casi nada acerca del corazón femenino
  • Porque nunca les da miedo la oscuridad
  • Porque siempre sabemos lo que están pensando , y cuando abren la boca dicen exactamente lo que imaginábamos que pensaban
  • Porque jamás les pasó por la cabeza martirizarse con tacones
  • Porque les encanta explorar nuestro cuerpo y conquistar nuestra alma
  • Porque una chiquilla de 14 años puede dejarlos sin argumentos y una de 24 consigue domarlo sin mucho esfuerzo
  • Porque son capaces de hacer cualquier cosa, por esconder su fragilidad
  • Porque nunca mienten sobre su edad
  • Porque a pesar de todo lo que intentan , no consiguen vivir sin una mujer
  • Tenemos el mismo poder de raciocinio que los hombres o aun superior, pero es mejor que no lo   notes, o empezaras a sentirte inseguro. Las  mujeres que lo dejaron demasiado claro acabaron solas !
  • Si tenemos que discutir algo contigo , no quieras darnos soluciones , nosotras ya la tenemos
  • La delicadeza y la caballerosidad, cuando es genuina , es capaz de derretirnos por completo.

 amoour

PERO  ALGO SÍ  QUEREMOS LAS MUJERES … UN HOMBRE QUE ES : detallista, dulce, siempre  hueles bien, tienes buen humor y además noS prestas atención a todo lo que hablamos como si nada más en el mundo te importara, tendrás NUESTRO CORAZÓN EN TU MANO …

 


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EL CORAZON DE UNA MUJER NUNCA SE EQUIVOCA …

Por Yessica Alanis

¿Alguna vez has vuelto a soñar con ese amor de quinceañera?  aquel  que te hacía sentir con esas maripositas en el estómago, porque sabias que era la hora perfecta, para ver al amor de tu vida,  que te hacía mirar las circunstancias  diferentes a lo que tal vez vivías, porque no era solo pasar el tiempo sino de verdad ese era verdadero amor…

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Tal vez a lo largo de tu vida has sufrido algunos desengaños amorosos, tal vez siempre te has equivocado y te cuesta trabajo muchas veces confiar en los hombres y tienes miedo de volver a lo mismo. Y sobretodo esta sucesión de errores te impida reconocer y definir lo que significa    conocer a un hombre bueno que sea capaz de enamorarte.

Pero muchas veces como mujeres somos atraídas a esos hombres que suelen causarte dolor, que te han roto el corazón, o lo que es peor no te han valorado. Y tal vez has llegado a creer que no existen hombres buenos, pero no es así… por supuesto que existe ese hombre que puede provocar en ti con tan solo una mirada poder desnudarte el alma y dejarte expuesta como a una niña, y poder estrujar tu corazón con tan solo una sonrisa.

¿Y bueno, me preguntarás cómo reconocerlo?  No estoy hablando de que sea magia, sino solo aprender a escuchar el corazón.

Empieza por fijarte  cómo te sientes cuando estás a su lado, muchas veces hemos identificado el AMOR con el SUFRIMIENTO, sin darnos cuenta cuánto  daño nos han hecho las parejas por sentirnos de esa manera. Estamos acostumbradas a experimentar dificultad, y hasta una estima dañada, y no nos hemos dado cuenta que hasta pequeñitas y frustradas, y muchas veces creemos que eso es AMOR. Pero NO LO ES.

SABRAS QUE VAS POR BUEN CAMINO CUANTO EL HOMBRE QUE ESTA A TU LADO HACE QUE TE SIENTAS ASI:

1.- LLENA DE ENERGIA: cuando estás a su lado o incluso cuando te preparas para verlo, tu cuerpo vibra, tu mente vuela. Alguien que realmente te ama no te quita energía, no te drena, sino que te potencia, te da fuerzas para continuar en tu día y proyectar cualquier cosa

2.- VALORADA: él te respeta y te lo demuestra con la forma en cómo te habla y sobretodo cómo te trata, puedes confiar en  él y abrirle tu corazón como no las hecho con nadie. No tienes nada que ocultar y tampoco tienes ganas de hacerlo.

3.- ATRACTIVA: a su lado te olvidas de cualquier complejo y saca la mejor versión de ti.

4.- RELAJADA: cuando estás con él eres tú misma. Porque él te ama tal cual eres, y sabes que estas enamorada de un hombre que no pretende cambiarte, él te ama cuando te enojas, cuando te muerdes los labios, cuando estas triste, eufórica, o cuando te mueres de celos, o cuando haces un berrinche, él aun así te ama

 5.- ALEGRE: Te hace reír, alguien que te hace sonreír, es porque de verdad ha construido un puente directo a tu corazón.

6.- LIBRE: Adoras estar con él, pero no temes que cuando no lo estás se olvide de ti, él respeta tus planes  y no interfiere en tus amistades o tus actividades, solo sabes que estará allí cuando lo necesites.

7.PODEROSA: La relación con él saca lo mejor de ti, se interesa por tu vida, tus sueños, tu historia, no se queda en lo superficial, sino atraviesa la barrera social y te pregunta cosas muy personales, y eso te ayuda a pensar cosas que jamás habías pensado por lo tanto ha creado un puente directo a tu mente.

8.-IMPORTANTE: él te dedica tiempo, toda la atención del mundo, cuando le hablas, sientes como si se esfumara todo el mundo, y le importa lo que le dices y lo que es mejor, las recuerda una por una. Cumple su palabra y te llama si te dijo que lo haría. Y cuando te tiene en frente lo demuestra con abrazos, miradas, ternura, y tomándote en cuenta en todo momento.

9.- ESPIRITUAL: (importante muy importante), te acerca a las cosas espirituales, literalmente ilumina tu vida.

Ahora te toca ser siempre TÚ misma  permítete llorar, o emocionarte, SÉ AUTÉNTICA, SÉ TÚ MISMA, ESPONTÁNEA, IMPREDECIBLE, BUENA CONVERSADORA, a los hombres sí que les gusta hablar, siempre y cuando haya alguien que sepa escuchar.

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Los hombres suelen ser básicos, un hombre también se va a enamorar de ti , cuando están juntos y puede ser el mismo, siente seguridad al expresar sus sentimientos más íntimos, pronto se dará cuenta de que te extraña, cuando se siente cómodo y seguro a tu lado, y entonces sabrá que hay algo especial en ti que lo enamora.

NO TE CONFORMES CON MENOS DE LO QUE TE MERECES, recuerda que mientras alguien te grita, hay un hombre deseándote hablarte al oído, mientras alguien intenta humillarte, hay un hombre dispuesto a recordarte que eres una gran mujer, y mientras alguien te hace llorar, hay un hombre que solo pretende robarte una sonrisa. Solo tienes que saber elegir bien, y recordar que EL CORAZON DE UNA MUJER NUNCA SE EQUIVOCA.